Lo Inevitable


Ocurrió lo inevitable. La iglesia católica cubana aceptó intermediar entre el poder del lobo feroz y las serenas e indomables Damas de Blanco, según fuentes confiables y ninguna oficial, aunque todos conocemos que no existe novedad ante el acostumbrado y sutil silencio de las autoridades de la Habana.

El cardenal y máximo representante del vaticano en Cuba, Jaime Ortega Alamino, se entrevistó con un grupo de las Damas de Blanco. Entre las participantes sobresalen los nombres Berta Soler, Laura Pollán, Julia Núñez, Laura Labrada, Alejandría García de la Riva.

No es secreto el espacio ganado por estas mujeres que ni el odio, la intolerancia y el ensañamiento brutal las hizo ceder. Incluso pusieron al desnudo el destino de sus propias vidas al reclamar la libertad de sus seres queridos en cautiverio desde hace más de 7 años por motivos de conciencia.

Analizando la situación desde diferentes perfiles salta a la vista la conclusión más evidente: un grupo de mujeres pacíficas han dado jaque mate a los dueños absolutos del poder durante medio siglo en la isla. La iglesia católica merece en mi opinión los aplausos y el reconocimiento de quienes amamos este país, los presos políticos y de conciencia, periodistas independientes y oposición en general, al igual que la diáspora, sin excluir los más fieles seguidores del régimen.

A partir de ahora cualquier rumbo que tome la nación cubana es impredecible. Confío en la buena voluntad de los católicos y no descarto la posibilidad de llevar el protagonismo mayor en la futura reconciliación nacional. Cuba no es el primer ni el único país en que la iglesia católica sirva de mediador. Recordemos los gobiernos comunistas en Europa del Este, en especial Polonia; una época en que el Papa era polaco. Juan Pablo II se convirtió en la figura determinante del cambio. También es cierto el poder de la disidencia en los países comunistas. Así mismo influyó la idiosincrasia y mentalidad del viejo continente en cuanto a las libertades fundamentales del ser humano.

No dudo del posible lenguaje agresivo de sectores minoritarios dentro y fuera de Cuba contra la iglesia católica. Es normal, les asiste el derecho de opinar. No ignoro el papel silencioso de los católicos, pero tengo presente la verdadera función de las religiones, evitando una confrontación con el gobierno que tarde o temprano conllevaría a consecuencias estéril.

Hoy dormiré más tranquilo. Las Damas de Blanco desfilarán por 5ta avenida sin el acoso macabro de las turbas fanáticas. Se pone al descubierto la responsabilidad de convocar el gobierno a las multitudes rabiosas, llenas de odio y de maldad hacia sus propias hijas, obviando el pensamiento inteligente de José Martí al considerar que la patria es de todos.

Pablo Pacheco Ávila, prisionero de conciencia.

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