Todos Somos Cubanos


Hoy recordé el debate televisivo entre Ricardo Alarcón de Quesada, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular del gobierno cubano y el desaparecido líder de la Fundación Nacional Cubano-Americana Jorge Mas Canosa, años atrás. Este intercambio de criterios, era necesario que el pueblo cubano dentro de la isla lo hubiese visto y analizado, no se pudo. La jerarquía de Ricardo Alarcón de Quesada no cuenta con el poder suficiente para escapar de la censura.

Ayer la colega Claudia Cadelo me leyó el ‘extraño diálogo’, así lo califica el rotativo Granma, órgano oficial del partido comunista de Cuba, entre Silvio Rodríguez y Carlos Alberto Montaner. Silvio Rodríguez, en mi opinión particular, es uno de los más prominentes cantautores dentro de la isla en las últimas cinco décadas. Por su parte Carlos Alberto Montaner goza del respaldo de la diáspora y los lectores disidentes, además de algunos escurridizos representantes del régimen.

Ambos tienen un don comunicador y un incuestionable intelecto. Estos dos hombres tienen la peculiaridad de contar con seguidores y detractores en ambas orillas, incluso, en la civilizada Europa. Silvio, en ocasiones le gusta pecar de ingenuo y de una obediencia sin límites al régimen de la Habana; aunque presiento que el reto al debate con Montaner tiene causas a la publicidad de su nuevo disco.

La confrontación de misivas entre estos dos cubanos con perfiles opuestos enriquece la reconciliación y el futuro de Cuba; necesitará esta de todo y de todos sus hijos, para desprenderse de una crisis que va más allá de la cuestión económica. Carlos Alberto Montaner, el fiscal como siempre, desnudó el alma del poeta, le aplicó una disertación de la cruda realidad nacional, ajena al parecer para Silvio. Montaner inconcientemente menciona a los presos políticos y no cita prisioneros de conciencia, la mancha más visible para la tierra de José Martí, en estos tiempos sin espacios para la dictadura, aunque no todas han desaparecido para mal de la humanidad.

No pude soportar la risa ni el buen humor al Silvio referirse a la ida en el 2008 por varias prisiones junto a otros artistas de aceptación popular. Estoy convencido que Silvio no recuerda que en cada presentación por las cárceles fueron escogidos los internos, y privaron de semejante lujo a los presos políticos y de conciencia. Al menos yo me sentiría justo en un concierto de Silvio.

Carlos Alberto Montaner es un proscrito en la isla, sin embargo muchos conocen de su obra. Nunca faltan los que arriesgan el pellejo en pos del conocimiento. De la correspondencia inteligente entre el cantante y el escritor percibí una transparencia y un conocimiento de Montaner impresionante, si tomamos en cuenta la ausencia física del analista político en los últimos 50 años de revolución.

Felicito a Montaner por su respuesta al Silvio mencionar el abominable acto terrorista de Barbados, y donde perdieron la vida varias personas inocentes, cubanos en su mayoría. Silvio sintió la espada de Damocles pendiente sobre su cabeza, después de Montaner citar el criminal suceso del remolcador 13 de marzo, que perdieron la vida varias personas, incluido niños y el derribo de las avionetas en 1996 por aviones de combate cubanos, pereciendo cuatro jóvenes criollos residentes en los Estados Unidos.

Soy de los que confía en el diálogo y el respeto ajeno. Exhorto a Silvio que se pronuncie con dignidad y lo más importante, exponga su criterio personal sobre la bochornosa y humillante actitud de turbas fanáticas patrocinadas por la nomenclatura en el poder contra mujeres indefensas, repito, mujeres indefensas que reclaman la libertad de sus familiares en cautiverio por motivos de conciencia.

Espero que Montaner cumpla su palabra relacionadas con el embargo de Estados Unidos a la isla, sirviendo este de pretexto para todos los males de un ineficiente sistema esclavista. A los dos le sugiero, convergen con sus colegas y amigos. A partir de ahora no podemos descartar el protagonismo de otros cubanos, distantes en las ideas pero dignos de esta tierra. Me gustaría un debate entre Gloria Estefan y Miguel Barnet, o Willy Chirino contra Fernández Retamar. En fin, son disímiles los ejemplos que existen, pero sobre todas las tendencias posibles debemos tener claro que todos, todos somos cubanos, comprometidos con Cuba y fieles al ideario martiano. No importa que en ocasiones nuestros puntos de vistas difieran, respetando siempre el criterio de otro.

Pablo Pacheco Ávila, prisionero de conciencia

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