Todos tenemos la obligación de responder a Cuba

Manuel Merello - El vuelo de la mujer plata

‘Mi hija tiene un yuma’ – dijo un reo a otro. Frases como esta comenzaron a escucharse en la Mayor de las Antillas a raíz del colapso del campo socialista en Europa del Este. Las autoridades nunca previeron la realidad histórica de un sistema excluyente por naturaleza. Los creadores del socialismo o comunismo, o como quieran llamarlo, tenían en mente perpetuarse en el poder aunque en ello estaban en juego las libertades fundamentales del ser humano.

La ex – Unión Soviética se desintegró y de la noche a la mañana dejó de ser la potencia mundial para convertirse en un tigre de cartón. El más mínimo soplo de aire se desvaneció la esperanza de ilusos incondicionales a Moscú. Esta situación del nuevo mundo geopolítico trajo consecuencias irreversibles para la sociedad cubana. Acostumbrados a recibir de todos o casi todos los países pertenecientes al CAME, (Consejo de Ayuda Mutua Económica) los cubanos vivíamos lo que yo considero un verdadero periodo especial, sin tantas penurias.

Ahora, analizando los acontecimientos, no puedo asegurar que los tiempos de bonanza socialista regresen. Tampoco considero las dos últimas décadas de ‘periodo especial’, como tildaron este tiempo las autoridades de La Habana. El resultado de lo que hoy tenemos es el rostro de un sistema de gobierno incapaz de saciar las necesidades del cubano de a pie.

Nuestra sociedad ha perdido valores difíciles de recuperar. No es secreto que jóvenes de estos tiempos prefieren casarse con un extranjero a recibir el carné de la Unión de Jóvenes Comunistas. Asimismo, e increíblemente, la juventud prefiere batirse con la muerte en las turbulentas aguas del estrecho de la Florida, montados en una balsa o una sofisticada lancha, lista para la peligrosa  y denigrante trata humana, a enfrentar el aparato con su policía del pensamiento, como dice mi colega y hermano de causa Miguel Galván Gutiérrez.

Es cierto que con el advenimiento del nuevo milenio la sociedad cubana ha tomado conciencia de nuestra cruel realidad. Son muchos cubanos los que han perdido el miedo a  tanto dolor y poco a poco se han sumado a la disidencia. Aunque el número de periodistas opositores, bibliotecarios independientes, activistas de derechos humanos aún es inferior a los militantes del partido comunista de Cuba, pero a la hora de hacer un análisis objetivo, el más mediocre de los humanos comprende la necesidad urgente de cambiar la situación actual por un modo de vida más viable en los tiempos que corren.

Soy partidario que el problema de Cuba solo nos compete a los cubanos y debemos resolverlos nosotros, pero no se puede olvidar la tristemente célebre Sudáfrica de Nelson Mandela. Gracias a la comunidad internacional aquel apartheid es hoy un cadáver de la historia.

Lo peor y más triste de hoy es el status quo de los presos políticos. Vivimos en condiciones extremadamente difíciles. Llama poderosamente la atención la muerte reciente del prisionero de conciencia Orlando Zapata Tamayo, después de una prolongada huelga de hambre. Pero mas triste ha sido la actitud gubernamental tratando de restarle meritos al preso político, y el Ministro de Relaciones exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, dio un retórico discurso en el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas para hacerle creer a la comunidad internacional la retorcida diatriba hacia el presidio político y la disidencia en general.

En estos momentos existen varios presos políticos en huelga de hambre, además del periodista independiente en libertad Guillermo Fariñas, el cual lleva varios días sin ingerir alimentos exigiendo a las autoridades la libertad de los presos políticos y de conciencia, de ellos muchos con enfermedades crónicas adquiridas en cautiverio.

La Unión Europea y los Estados Unidos aguardan por un gesto de buena voluntad de la nomenclatura en el poder, pero la Habana se mantiene inconmovible hacia sus rivales políticos, desconociendo que todos, absolutamente todos tenemos la obligación de responder a Cuba aunque sea desde puntos de vistas divergentes.

Pablo Pacheco Ávila, prisionero de conciencia.

Deja un comentario

Aún no hay comentarios.

Comments RSS TrackBack Identifier URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s